– una tradición muy mexicana entre pan, queso y aguacate
Pocas comidas son tan sencillas y, al mismo tiempo, tan mexicanas como una buena torta de jamón con queso blanco y aguacate. Un pan francés, bolillo o telera, unas rebanadas de jamón, queso blanco fresco, aguacate y, según el gusto, jitomate, cebolla, frijoles, mayonesa o chile, pueden convertirse en una comida completa.
Aunque existe debate sobre su origen exacto, hay registros de la llamada “torta compuesta” desde 1864, cuando apareció mencionada en un periódico de Puebla.
Otra versión histórica señala que la torta moderna se popularizó en la Ciudad de México hacia 1892, asociada al vendedor Armando Martínez Centurión, quien preparaba panes rellenos con diferentes ingredientes.
Y aquí aparece una combinación que parece hecha para los mexicanos: jamón, queso blanco y aguacate. De hecho, investigaciones sobre la historia de las tortas señalan que a principios del siglo XX las tortas compuestas de jamón, queso blanco o queso de puerco y aguacate ya eran muy populares y se consumían incluso frías.
La Ciudad de México se convirtió en uno de los grandes territorios de la torta, pero la tradición se extendió por prácticamente todo el país. En el norte, por ejemplo, también es común encontrar el término “lonche” para ciertas preparaciones con pan y relleno. La torta de jamón con queso blanco y aguacate combina muy bien con bebidas frescas y tradicionales:
* Agua de jamaica — su toque ácido contrasta muy bien con el aguacate y el queso.
* Agua de limón — ligera y refrescante.
* Agua de horchata — si se quiere un acompañamiento más dulce.
* Leche fría — una opción muy tradicional para el desayuno.
* Café de olla — ideal si la torta se come por la mañana.
* Refresco de cola — una combinación clásica de tortería.
* Cerveza bien fría — para una versión más de comida o tarde.
Lo maravilloso de la torta es que no necesita protocolo: puede ser desayuno, comida rápida, cena, lonche escolar o antojo de madrugada. Se come en casa, en la tortería, en el mercado o en la calle.
Jamón, queso blanco y aguacate: 3 ingredientes sencillos que dentro de un bolillo crujiente, cuentan una breve historia de la vida cotidiana mexicana.R/90
