El envejecimiento del transporte en México no es exclusivo de los autobuses de pasajeros. También alcanza al autotransporte de carga, donde miles de camiones operan con una antigüedad que eleva los riesgos de seguridad, mantenimiento y contaminación.
La edad promedio de camiones y autobuses llegó a 19.4 años, muy por encima de la vida recomendada para una operación eficiente y segura. Frenos, neumáticos, suspensión y dirección requieren mayores cuidados conforme pasan los años, mientras que las unidades más antiguas carecen de tecnologías de seguridad presentes en los vehículos nuevos.
El problema tampoco es únicamente ambiental. Una flota vieja implica mayores emisiones, costos de mantenimiento y riesgos operativos para un sector que resulta indispensable para mover mercancías y abastecer buena parte del país.
El Gobierno federal busca revertir esta situación mediante esquemas de financiamiento para pequeños transportistas.
Sin embargo, la modernización tendrá que avanzar tanto en el transporte de pasajeros como en el de carga, donde la renovación de unidades sigue siendo una asignatura pendiente.R/90
