La famosa “guajolota” o torta de tamal no tiene un inventor confirmado, pero la teoría más aceptada señala que surgió en el Estado de Puebla hace aproximadamente 200 años, durante el siglo XIX. Después se popularizó en Ciudad de México, donde evolucionó hasta convertirse en el clásico bolillo relleno de tamal que hoy conocemos.
El historiador mexicano José N. Iturriaga explica que la versión original no llevaba tamal, sino un pambazo relleno de enchilada roja con carne de cerdo. Con el tiempo, en la capital sustituyeron el relleno por tamales porque eran baratos, llenadores y fáciles de vender en la calle.
La idea de “meter un tamal en un bolillo” probablemente nació por practicidad: crear un desayuno económico, portátil y muy llenador para obreros, comerciantes y gente que salía temprano a trabajar. No hay registro exacto de quién fue la primera persona que lo hizo.
Hoy, las guajolotas se venden sobre todo en Ciudad de México y el Estado de México, especialmente afuera de estaciones del metro, mercados, escuelas y oficinas. Es uno de los desayunos callejeros más populares de la capital del país y casi siempre se acompañan con atole. R/90
