El fenómeno de El Niño, combinado con el cambio climático y periodos de sequía, podría generar condiciones adversas para el sector agropecuario mexicano durante el segundo semestre de 2026 y a lo largo de 2027.
Las principales zonas productoras del norte, noroeste, noreste, occidente y Bajío enfrentarían un mayor riesgo de sequías, temperaturas extremas y menor disponibilidad de agua. Estas condiciones podrían afectar los rendimientos agrícolas, incrementar el estrés del ganado y favorecer la aparición de plagas y enfermedades.
El escenario también podría repercutir en los precios de alimentos e insumos, especialmente en regiones con alta presión hídrica. Las elevadas temperaturas representan además riesgos para las actividades ganaderas y agrícolas, así como para la población que trabaja al aire libre.
Ante este panorama, especialistas han señalado la importancia de anticipar medidas de adaptación, entre ellas el uso eficiente del agua, sistemas de riego tecnificado, captación de lluvia, conservación de suelos y selección de cultivos resistentes a condiciones de calor y sequía.
También se plantea fortalecer la restauración de cuencas y praderas y, en determinadas regiones, recurrir a programas de estimulación de lluvias como una herramienta complementaria para mejorar la disponibilidad de agua.
El comportamiento del clima durante los próximos meses será determinante para el campo mexicano, por lo que el monitoreo meteorológico y la aplicación oportuna de medidas preventivas serán claves para reducir posibles pérdidas en la producción agropecuaria.R/90
