El costo de mantener un hogar está obligando a millones de mexicanos a ajustar gastos básicos. Ocho de cada 10 personas aseguran haber reducido algún desembolso destinado a alimentos con tal de cumplir con el pago de su vivienda, una proporción superior al promedio mundial, que se ubica en 75%.
La presión económica también ha llevado a los hogares a buscar otras alternativas: 36% ha utilizado parte de sus ahorros, mientras que 34% ha tenido que asumir un trabajo adicional para poder sostener los gastos de su casa.
El pago de la vivienda se está convirtiendo en una prioridad que compite directamente con la alimentación. En México, 80% de las personas reporta haber recortado algún gasto en comida para poder cubrir los costos de su hogar, por encima del promedio global de 75%.
La situación refleja la presión que enfrentan las familias para mantener un techo, aun cuando ello implique reducir el presupuesto destinado a necesidades esenciales. Además, más de una tercera parte ha recurrido a sus ahorros y otra proporción similar ha buscado ingresos adicionales mediante un segundo trabajo.
Cuando pagar la vivienda significa sacrificar la comida, el problema deja de ser sólo de presupuesto: es una señal de la creciente presión que enfrentan los hogares para cubrir sus necesidades básicas.R/90
