Independizarse se ha convertido en un reto cada vez mayor para los jóvenes. El aumento de las rentas, los gastos básicos y los salarios que muchas veces no alcanzan para cubrir todas las necesidades hacen que salir de casa de los padres sea una decisión difícil.
Para muchos, pagar una vivienda significa sacrificar otros gastos esenciales, recurrir a los ahorros o buscar ingresos adicionales.
Ante este panorama, permanecer en casa familiar dejó de ser únicamente una cuestión de comodidad y se convirtió, para muchos jóvenes, en una estrategia para sobrevivir económicamente.
La llamada “generación del nido” enfrenta así una paradoja: tiene más edad para independizarse, pero menos capacidad económica para hacerlo.
Ya no se trata simplemente de que los jóvenes no quieran independizarse: para muchos, el verdadero problema es que el sueldo no alcanza para comprar la libertad de tener un hogar propio.R/90
