Las vecindades comenzaron a surgir en México desde mediados del siglo XIX, aunque alcanzaron su mayor auge durante el siglo XX. Muchas fueron antiguas casonas coloniales adaptadas para albergar a decenas de familias de escasos recursos alrededor de un patio central.
Estos espacios se caracterizaban por compartir baños, lavaderos y áreas comunes, lo que favorecía una convivencia muy cercana entre los vecinos.
En las vecindades era común que todos se conocieran, compartieran alimentos, celebraciones y hasta se apoyaran en momentos difíciles.
Su historia está ligada al crecimiento urbano de ciudades como Ciudad de México, Monterrey, Puebla y Guadalajara, donde miles de trabajadores encontraron una opción de vivienda accesible.
Con el paso de los años, muchas desaparecieron por la modernización de las ciudades, aunque otras permanecen como parte del patrimonio arquitectónico y cultural del país, inmortalizadas también en el cine y la televisión mexicana. R/90
