Mientras presume ser uno de los países más ecológicos del planeta, Noruega hace caja como potencia petrolera global. Con casi toda su electricidad limpia y un boom de autos eléctricos, el país nórdico lidera la lucha climática puertas adentro. Afuera, el negocio es otro: exporta masivamente petróleo y gas, alimentando su multimillonario fondo soberano y su economía.
Las ganancias del crudo y gas se concentran en el fondo soberano del país (el llamado “Fondo del Petróleo”), que es uno de los más grandes del mundo. Ese dinero se usa para financiar el gasto público: pensiones, salud, educación y servicios.
El fondo económico proveniente del petróleo, equivale a cientos de miles de dólares por habitante en ahorro nacional.
Sobre el transporte:
Hay muchas bicis y ciudades muy amigables con el ciclismo, pero en Noruega el uso del automóvil sigue siendo común. Lo que destaca es que una gran parte de los autos nuevos son eléctricos, la bicicleta no es el medio principal.
Hay una enorme riqueza petrolera administrada por el Estado. Es un país muy avanzado en energías limpias y autos eléctricos.
La guerra y la crisis energética han disparado sus ganancias, dejando al descubierto una contradicción incómoda: el “país verde” se enriquece con combustibles fósiles. Mientras activistas lo llaman vergonzoso, el gobierno abre nuevas áreas de exploración y promete más suministro a Europa. La pregunta ya no es si dejará el petróleo, sino cuándo y a qué costo.R/90
