La clásica combinación de milanesa con papas fritas no tiene un “inventor” único ni una fecha exacta, porque es el resultado de la unión de dos tradiciones culinarias distintas que se popularizaron con el tiempo.
Por un lado, la milanesa proviene de Italia, específicamente de la ciudad de Milán.
Su antecedente directo es la cotoletta alla milanese, un filete de ternera empanizado y frito en mantequilla.
Hay registros de esta preparación desde el siglo XIX (aunque algunos historiadores dicen que podría ser aún más antigua).
Inmigrantes italianos llevaron la receta a países como Argentina, Uruguay y México, donde se adaptó usando res o pollo.
Por otro lado, las papas fritas:
Su origen se disputa entre Bélgica y Francia.
Se popularizaron en Europa entre los siglos XVIII y XIX.
¿Y la combinación?
La mezcla de milanesa con papas fritas no nació como un platillo formal con autor, sino como una evolución natural en restaurantes y hogares, sobre todo en Argentina y Uruguay a finales del siglo XIX y principios del XX, influida por la inmigración europea.
Desde ahí se volvió un clásico de la comida cotidiana en muchos países de América Latina.
En resumen:
No hay una persona específica que “creó” la milanesa con papas fritas. Es más bien un platillo tradicional que surge de la fusión entre la cocina italiana (milanesa) y la europea (papas fritas), popularizado en América hace más de 100 años.R/90
