Las burlas con sesgo de género pueden convertirse en misoginia o misandria, pero el debate no debe desviar la atención de posibles actos de corrupción.
La crítica a una mujer en el servicio público puede cruzar la línea hacia la misoginia cuando se centra en su apariencia, vida privada o estereotipos de género, en lugar de cuestionar su desempeño. De igual manera, expresiones como “aguántese como los machos” reproducen estereotipos que presionan a los hombres a ocultar sus emociones.
Sin embargo, también es legítimo investigar posibles faltas administrativas, conflictos de interés y presuntos actos de corrupción, sin importar si los involucrados son hombres o mujeres.
Ni misoginia ni misandria deben utilizarse como distractores para frenar investigaciones. Las burlas basadas en el género deben cuestionarse, pero las denuncias de posibles irregularidades también deben investigarse y, si se acreditan responsabilidades, aplicarse las sanciones correspondientes. ¡Que nadie se escude en su género para evadir la justicia!R/90
