Los embotellamiento vehiculares en México dejaron de ser exclusivos de las grandes capitales y se convirtieron en un problema nacional. De acuerdo con el índice de TomTom, la Ciudad de México encabeza la congestión mundial, seguida en el país por Guadalajara y Monterrey.
El foco rojo ya se extendió a ciudades como Tijuana, León, Puebla y Ecatepec, donde el crecimiento acelerado superó la planeación urbana.
El problema no son solo los autos, sino ciudades mal diseñadas: viviendas lejos del trabajo, transporte público insuficiente y expansión desordenada. El resultado es predecible: más tiempo perdido, más contaminación y mayor estrés diario.
Especialistas en la temática de movilidad, advierten que construir más carriles no resuelve nada; al contrario, atrae más vehículos.
La solución apunta a transporte público eficiente y ciudades más compactas. De lo contrario, urbes en crecimiento repetirán la misma historia: calles saturadas y ciudadanos atrapados en el tráfico.R/90
