Ir a un restaurante, bar o cafetería y encontrarse con la famosa pregunta de “¿cuánto desea agregar de propina?” se ha convertido en algo cada vez más común. Incluso hay establecimientos que incluyen automáticamente un porcentaje en la cuenta, haciendo sentir al cliente que no tiene otra opción más que pagar.
Pero ¡cuidado! En México, la propina no es obligatoria.
La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) ha reiterado que se trata de una gratificación voluntaria, principalmente relacionada con servicios de atención directa, como restaurantes, bares, hoteles y servicios turísticos. Ningún negocio puede imponerla, exigir un porcentaje determinado ni agregarla a la cuenta sin el consentimiento del consumidor. (Gob.mx)
Aunque dejar propina es una costumbre profundamente arraigada en México —y muchas personas suelen considerar el 10 o 15 por ciento como una referencia social—, la ley no establece un porcentaje obligatorio. Tú decides si dejas propina, cuánto dejas y cuándo hacerlo.
El problema surge cuando la gratitud parece convertirse en obligación: cuentas con porcentajes ya incluidos, terminales que presionan al cliente a elegir una cantidad y empleados que hacen sentir incómodo a quien decide no dejar dinero extra.
La recomendación es clara: revisa tu cuenta antes de pagar. Si aparece un cargo por propina que no autorizaste, puedes pedir que lo eliminen y denunciar la práctica ante Profeco. (Gob.mx)
Una propina debe ser un agradecimiento, no una imposición. Si te atendieron bien y quieres reconocer el servicio, puedes hacerlo; pero si alguien te dice que “tienes que dejarla”, recuerda: en México, nadie puede obligarte.R/90
